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Rabiorno

Arrestos de sal emanan de los cuchillos del tiempo tormentas de años luz vuelven a formarse en cara asfalto y el cascajo encumbrado en los aires cae en el ojo como una lágrima que retorna al origen como un ancestro que no olvida su lengua como el surco del que nace el hambre.

Absolución

Trinidad sagrada: fe, poder y dinero poder que el  dinero es la fe y la tierra se olvida en las uñas y la felicidad no alcanza en los bolsillos y una risa es un tesoro cuando la almohada descansa en tu boca y lo que queda del día se pasa en el humo perdido viajante en tu cuerpo toca el silencio absoluto toca los dientes del buitre siente la savia zumbando abre la grieta del tiempo.

Comienzo

Trasunta la niebla madre del odio cubre las piedras con llanto rocío despoja de ropas la cama cansada llama a las puertas marca las calles que el niño que esperas ya silba en tu vientre.

Qué nos queda

Desgarbando los días de horas muertas de minutos cansados se derrite la máscara llevándose parte de carne con ella. Hay unos que lloran sus quejas, no mueven un músculo, nada consiguen, conmover al cosmos es sueño imposible. ¡Castiguen la mente de los obedientes! ¡Griten a la Historia y su puta mayúscula! Rasgarse la voz con la tierra en las uñas se ha vuelto el mínimo gesto que el hombre se debe. Volcamos la sangre abriendo las venas de nada nos sirven los riegos de sangre coagula y no entra de vuelta en la piedra. Sacamos de órbita cada ojo nuestro intentando reconocer algo en la sombra y acabaron siendo dos huecos manchados. Aprendimos a escuchar de boca cerrada el mandato y acato hasta que el oído eyaculó un hilo de sordera ascendente. Nos queda la voz, palabra y sonido nos queda no muere el impulso primario, la rabia. Los puños en cada silencio el respiro en el corte de un verso.