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La visita

Baja de tierras zapatistas la carne a resucitar lo que parecía muerto baja morena insurrección en sangre a meterse en las venas del desierto. En revolución se protege el tuerto juntos sacan del alma el hambre ojos negros y amarillos, despiertos los pasamontañas y el desalambre. Hay un cóctel de fuego cocinándose entre las sábanas de dos errantes.

Azrael

Anda rondando Azrael en mi casa - acaso siempre estuvo cerca- se deja ver en el batir de puertas se deja oler en el hollín de sartenes en los hongos bajo la bolsa de basura. Anda abrazando amigos la Ineludible - acaso quiere recordarme algo- deja su caspa en los hombros desnudos traza en verso el surco de las manos. Andas cerquita mío Pelada de mierda - acaso pisándome los tobillos - da la cara y mírame a los ojos saca tu voz ronca en mi oreja rota bate en tus alas la canción del polvo.  

E.

A esa hora en que la ciudad duerme mis ojos buscan en tu bosque la niebla. Disipada la visión del condenado el sueño del campo se vuelve un absurdo. Enfrentado a la realidad de la arena el desierto es la libertad que lo abraza. El amanecer es la hora trágica en que el insomnio es espejo y verdugo.

RAI

El mejor recuerdo es una simple canción para alguien que ya no está. Buen viaje amigo.

Uht/Ah/Peñi/Lamngen (Porque acá y allá)

"Amulepe taiñ weichan"  (Külapang) "(...) cantando nuestras canciones/ invadiendo las calles/ con nuestra ira (...)"  (Tawfiq Zayad)  Qué hace un hombre cuando la inocencia lo mira con los ojos vacíos. Qué puede responderle a un niño que le exige muerte. Cómo explicar los años, cuando el oído y el alma son testigos; cómo los siglos, cuando los repitieron sin vergüenza alguna. Siempre es tarea de otro, pero nosotros, los hijos de nadie, sobrellevamos el miedo que no los dejaron tragar. Lo volcamos en la fiesta de la calle su miedo, nos tomamos lo que les negaron, el carnaval. Y no se sorprendan si desta fiesta nace el fuego del lof, del fénix, la ira y se queman sus bancos (de causalidad) y se queman sus multitiendas y forestales (de causalidad) y se quema su tradición de invasión (de causalidad)  y se queman las calles poco a poco rodeando sus muros bastardamente preciosos. Porque el fuego que sembraron los suyos es el fuego que cosechamos hoy, la semilla...

Gibreel

Arden los olivos en sus entrañas arden los ojos de un niño de cinco que pregunta a su padre por qué no acuchillar a un soldado. Muere la inocencia en los campos ocupados y la rabia es el fruto del olivo en llamas ¿qué se cosecha esta primavera tras el muro de asfalto y alambres?